Cuenta la leyenda que el Dios
Shiva, ante la tristeza que le
causaba a su esposa
Parvati ver el sufrimiento en el mundo, y
con tal de permitirle distinguir lo real de lo ilusorio y así consolarla, creó
el
Yoga. Shiva se dedicó a enseñar a su esposa todos los
secretos del Yoga en una playa apartada con el fin de que nadie pudiera verles,
sin darse cuenta que un pequeño pez les observaba a diario desde cierta
distancia con gran curiosidad.
Así, pasó el tiempo y el pez fue memorizando todas las posturas y
meditaciones hasta que un día fue descubierto por Shiva. Después de reprenderlo
por haber estado espiándolos, Shiva decidió convertirlo en hombre y mandarlo a
la tierra a difundir el
Yoga entre los hombres. Así nació
Matsyendra,
el hombre-pez origen del Yoga. Es en ese punto donde la mitología parece unirse
con la historia ya que existió un gran maestro del yoga con ese nombre:
Matsyendra Naht, discípulo de Mahdeva (según algunos, una encarnación del señor
Shiva), nacido cerca de Arunachala en
Tamil Nadu.